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EL VICIO

"No siempre lo que más nos gusta es lo que más bien nos hace" la mayoría de las veces sucede al contrario".

"El camino hacia el bien es difícil" pero al final está la gran recompensa".

"Muchos caminos fáciles nos llevan a un final fatal".

"Si no consigues tener un poco más de lo que pueda consolarte; consigue consolarte con un poco menos de lo que puedas tener":

"La felicidad se encuentra oscilando en la vecindad del justo medio entre: la insatisfacción y el conformismo; la infelicidad está siempre, más allá de cualquiera de los dos extremos"

Tomás Güitrón B.

"Lo bueno es casi siempre enemigo de lo mejor"

Tomás Güitrón V.

 

Como siempre para abordar este tema, me he de referir primero a lo que se entiende por “vicio”, luego a lo que se debe entender en el contexto que nos atañe y finalmente haré una disertación de lo que, desde mi particular punto de vista percibo acerca del tema. En nuestro diccionario figuran algunas acepciones para este término como por ejemplo:

Vicio.- (del latín vitium)

1. m. Mala calidad, defecto o daño físico en las cosas. (Cosas)
2. m. Falta de rectitud o defecto moral en las acciones. (Personas)
3. m. Falsedad, yerro o engaño en lo que se escribe o se propone. Vicios de obrepción y subrepción. (Personas)
4. m. Hábito de obrar mal. (Personas)
5. m. Defecto o exceso que como propiedad o costumbre tienen algunas personas, o que es común a una colectividad. (Personas)
6. m. Gusto especial o demasiado apetito de algo, que incita a usarlo frecuentemente y con exceso. (Personas)
7. m. Desviación, pandeo, alabeo que presenta una superficie apartándose de la forma que debe tener. (Cosas)
8. m. Lozanía y frondosidad excesivas, perjudiciales para el rendimiento de la planta. Los sembrados llevan mucho vicio. (Plantas)
9. m. Licencia o libertad excesiva en la crianza. (Personas)
10. m. Mala costumbre que adquiere a veces un animal. (Animales)
11. m. Cariño, condescendencia excesiva, mimo. (Personas)
12. m. Sal. Estiércol, abono. (Cosas) (*)
(*) Datos tomados del diccionario de la Real Academia Española.

Vemos que se da un extenso significado del término considerando los usos que hacemos de él en nuestro idioma; vemos también que se aplica tanto a cosas como a animales y por supuesto a personas; y aquí es donde he de hacer mi primera separación, es decir: me he de referir al uso que le damos con respecto a la aplicación del término en el ser humano. De antemano, vemos que en realidad cuando se aplica el termino a algo diferente a las personas, es más bien una extensión “neologísmica” del término es decir: que se supone una especie de “conducta” con cierta similitud que la hace calificable como vicio, en las cosas o seres que se aplica de hecho, ni los animales ni las cosas son objeto de lo que en realidad se debe entender por vicio.

De las anteriores acepciones, la número 6 es la que más se acerca al concepto que en el presente ensayo tengo yo acerca de término.

La palabra además la usamos de manera especial para denotar algunas conductas humanas clásicamente definidas como “vicio” como por ejemplo: el alcoholismo y la drogadicción en todos sus aspectos; motivo por el cual se le ha llegado a dar un sentido negativamente agresivo al término y que por razones “de tacto humanitario” se usan en su momento, sinónimos de la palabra que, puedan ser aplicados con menor grado de afectación sobre la susceptibilidad; se usa por ejemplo el término: “adicción”, "hábito" o cualquier otro que al final de cuentas en lugar de cumplir con su cometido, muchas veces vienen a empeorar la situación. Ahora bien, ¿Qué debemos entender por vicio? Primero hemos de hacer concurrir el conjunto de elementos o factores que forman parte de la discusión como por ejemplo: si vamos a considerar la aplicación del término a las personas, debemos considerar a “la persona” como uno de los factores o mejor dicho el factor principal ya que es alrededor de dicho factor donde vamos a configurar el concepto que tratamos de entender, por lo que, la persona es propiamente dicho: el "sujeto". ¿Qué viene a ser en sí en este caso el vicio? Pues diremos que es lo que hace que, una persona se tienda de manera compulsiva en pos de algo, que aunque al final, sabe que le es perjucicial, de momento le causa agrados especiales en los sentidos y en la consciencia; ¿Es una conducta buena o mala? Pues aquí ya nos metemos a un terreno en donde se tiene que discutir qué es bueno y qué no lo es y qué es malo; pero antes de eso diremos que está aceptado que, esa conducta (referente al tema del vicio) es mala o por lo menos no es la recomendable para la persona en cuestión, auque aquí estriba una de las discusiones; porque a la persona en cuestión no le parece tan mala o por lo menos, si lo reconoce, trata de no darlo a entender. Además, esa conducta se caracteriza por manifestarse de una manera compulsiva, repetitivamente en exceso o dicho de otra manera: recurrentemente excesiva. Pero falta algo que es lo más importante, que es el “objeto” del vicio y diremos que, el objeto del vicio es aquello a lo que la conducta de la persona tiende por medio de algo también muy fundamental en esta discusión que es: el “deseo” el cual, en el caso que nos importa, tiene una particularidad muy significativa que consiste en que, en cada recurrencia de la conducta en cuestión, se incrementa para manifestarse en la próxima, de manera más enérgica y así cada vez, hasta llegar a ser algo irrefrenable, que es a lo que pudiéramos llamar obsesión. De modo que ya tenemos los factores fundamentales que intervienen en la configuración de lo que damos en llamar “vicio” y de manera general diremos que es lo que provoca una acción o conducta que se ejerce por una persona o sujeto hacia algo llamdo objeto que determina su nombre particular, por lo que, ya estamos con algo de fundamento para tratar de ensayar alguna “definición” diciendo que:

Se debe llamar “vicio” a lo que provoca cada vez un incremento de una conducta recurrentemente excesiva de una persona (sujeto) por la cual tiende esta persona, de manera obsesiva hacia un objeto que, aunque le brinde la sensación de bienestar o placer actual y pasajera; trasciende por otra parte, para causar un daño mayor y permanente.

los tres factores determinantes del vicio son por lo dicho: la persona o "sujeto", el deseo incrementado de la conducta excesivamente recurrente o "hábito" y el "objeto", del que toma su nombre particular el vicio. Debe entenderse que, lo que conforma y hace manifiesta la parte medular del vicio es precisamente: el deseo incrementado cada vez de esa conducta recurrentemente excesiva, ya que cualquiera de los otros dos sin éste no puede constituir lo que se entiende por vicio. Dicho de otro modo, el deseo incrementado de esa conducta es la parte activa y tanto el sujeto como el objeto son factores pasivos.

De conformidad con lo anterior, estamos en posibilidad de referirnos a innumerables “vicios” en atención al “objeto” que se considere y debemos observar que, como dije antes, el mismo objeto no siempre configura un vicio por ejemplo: el alcohol en una persona que lo toma con moderación, puede no ser objeto de vicio; y en algunos casos puede ser hasta beneficioso, pero en otra que lo toma con exceso, sí. Pero ¿por qué? Porque en la persona que lo toma con exceso se ha desarrollado lo que se llama “adicción”, primero esa persona ingirió el alcohol y sólo sintió el bienestar correspondiente y como dicen en algunos libros: “vio que era bueno” (porque hasta ese momento, era bueno) y sin saberlo, por esa razón lo volvió a ingerir, pero cada vez que lo hacía, además del deseo consciente de volverlo a ingerir por el bienestar o placer consciente que experimentaba, su sistema nervioso fue estructurando un mecanismo para producir un deseo adicional (incremento) subconsciente, (hábito) el que fue creciendo cada vez al grado de llegar a ser de hecho una adicción “irreprimible” sin una ayuda externa, motivo por el cual (de no haber otra causa) esa persona habrá de llegar de manera irremisible al momento final o sea su muerte. Y digo: de no haber otra causa, porque muchas veces la persona muere por alguna otra causa. Parece que exagero cuando digo que la persona habrá de llegar a su muerte de manera irremisible, porque en la realidad que vivimos, vemos cómo una gran multitud de personas por no decir que, casi todas tenemos uno o más vicios y sin embargo aquí estamos y no nos hemos muerto pero no es así, no exagero; una persona sea quien sea que tenga un vicio y no haga o le hagan nada por reprimirlo, va derecho a su tumba por causa de su vicio, y todo vicio conlleva esta consigna. sólo que, la mayoría de las veces, en el desempeño de la actividad o conducta viciosa se lleva tanto tiempo que se pueden interponer otras causas de muerte.

He tratado de explicar cómo lo que inicialmente fue el simple deseo, se fue incrementando hasta formar lo que entendemos como hábito y posteriormente hasta llegar a la adicción la cual en casi todos los casos es algo irreprimible.

Lo dijo Amado Nervo:

¡Oh! Sidharta Gautamma Tú tenías razón,
las angustias nos vienen del deseo.
El Edén consiste en no anhelar,
en la renunciación completa,
irrevocable de toda posesión,
quien no desea nada donde quiera está bien.

El deseo es un vaso de infinita amargura,
un pulpo de tentáculos insaciables que al par
que se cortan, renacen para nuestra tortura.
El deseo es el padre del esplín, de la hartura
y hay en él más perfidias que olas haya en el mar.

Quien bebe como el Cínico* el agua con la mano,
quien de volver la espalda al dinero es capaz,
quien ama sobre todas las cosas al Arcano;
ese es el victorioso, el fuerte, el soberano
y no hay paz comparable con su perenne paz.

Hemos considerado de manera errónea que, el alcohol y las “drogas” son los únicos objetos de vicio porque de alguna manera, la experiencia nos ha presentado en esos objetos, los ejemplos clásicos de, cómo esos vicios llevan a las personas a su perdición de una manera relativamente rápida; pero la rapidez con que un objeto nos haga llegar a ese final en ocasiones puede ser no tan perceptible, sin que deje de existir lo que podemos llamar vicio; y podemos decir que, toda conducta por buena que parezca cuando se ejerce de una manera excesiva por la habitual adicción producida, llega a ser tan vicio como la mayoría de los vicios considerados clásicamente como tales..

Pondré un ejemplo: ¿Quién va a decir que el “comer” es una conducta mala? Yo creo que nadie. Antes al contrario, es una conducta absolutamente necesaria para la vida pero, cuando la conducta de comer es excesiva, el organismo estructura ese hábito que se transforma en adicción y se convierte en “gula” (uno de los siete pecados capitales). ¿Quién va a decir que estudiar es una mala conducta? Yo creo que nadie. Antes al contrario es una de las disciplinas que han formado el progreso de la ciencia y la tecnología pero, cuando esta conducta se ejerce con exceso, aunque para el resto de la humanidad puede ser beneficiosa, para la persona que la ejerce se convierte en perjudicial llegando a causarle daños mentales y psicológicos. Y así podemos hablar de muchos “buenos objetos” como por ejemplo: el deporte, el juego etc. Toda fuente de bienestar o placer bien puede ser el objeto: de una virtud o de un vicio; y la selección del resultado depende sólo de la forma en que se ejerza la conducta en cuestión; si por medio de la templanza nos conducimos de manera sabia en el límite adecuado, vamos en el camino de la virtud pero, si por falta de templaza dejamos crecer el hábito hasta llegar a la adicción, ya estamos en el “vicio”.

No nos demos por salvados cuando por no tener adicción a las drogas o al alcohol pensemos que ya estamos libres de los vicios, la verdadera configuración del vicio no está en el objeto sino en la conducta y esa conducta cuando se "suelta" o se "desvoca" de manera incontrolable y exagerada hacia cualquier objeto llámese éste como se llame, nos va a generar: el hábito, la adicción y el daño correspondientes y ya estamos bajo el dominio del vicio.

Se da en llamar vicio, al proceso en su conjunto por medio del cual: al “abrazar” cada vez el objeto, se incrementa la adicción a éste y se debilita la templanza por lo que la próxima vez estará disminuido el recurso en su contra y agrandado el camino a su favor. Es el llamado: “círculo vicioso degenerativo”.

El problema consiste en que, no está bien definido en el entender de la persona (sujeto), el momento en que ya la conducta está en el campo de la incontrolabilidad ya que parece suceder lo contrario es decir: ese proceso del que hablé en el párrafo anterior, produce una sensación de autocontrol falsa, y la persona cree estar en posición de dominar el “aparente exceso” “en el momento que lo desee”. Más adelante, la persona en cuestión rechaza de manera muchas veces hasta agresiva, todo intento de ayuda externa (observaciones o consejos o, ¿por qué no decirlo? hasta llamadas de atención o regaños) considerando a ésta (la ayuda), la mayoría de las veces como una ofensa, no importa que venga esa intervención, de personas que le han demostrado de manera clara la seguridad de su afecto y amor hacia su persona (en este momneto el lector podrá reconocer si es un sujeto de vicio, porque ya está sisntiendo un deseo irrefrenable de dejar la lectura pero si ha aguantado hasta aquí, es buen signo). Más adelante empieza a cambiar el orden de valores morales en su entorno; al principio, de manera subconsciente; teniendo como más importante, todo aquello que vaya con el objeto de su vicio es decir: si se trata de la gula, la persona en cuestión tendrá como más importantes para ella, aquellas otras que la inviten a comer o en general, todo lo que tienda en ese sentido; si se trata del alcoholismo, las personas o cosas más importantes, serán las que tiendan a ese ambiente por ejemplo: inventará mil excusas para justificar su no asistencia a una reunión familiar como puede ser: el cumpleaños de un sobrino o cualquier otro pariente, porque por otra parte, sus amigos lo han invitado a una parranda. Su consciente le dice que vale más para él: su sobrino y su familia que los amigos; pero su subconsciente le dice lo contrario y actúa en consecuencia. Más adelante empieza a faltar al trabajo, si tiene novia y ésta no está en el círculo relativo al objeto de su vicio, la desatiende a ella, si está casado, desatiende a su familia y para la persona en cuestión empieza a dejar de existir la razón y todo lo que tienda a apartarlo de su vicio, al grado extremo de perder toda traza de dignidad.

"Expléndido en al copa, ruin en todo, ronca la voz, inyecta la mirada, párpados gruesos, faz abotagada y siempre crudo cuando no beodo.

Perdida la razón goza a su modo y nunca estar en su razón le agrada, que el vino es todo, la razón es nada y sólo vive al empinar el codo.

Cuando a inflamarle empieza el aguardiente, langüeraz, atrevido y vivaracho es intrépido franco y excelente.

Pero amigo, juzgo sin empacho que no es franco ni amigo ni valiente porque el borracho en fin, sólo es borracho"..

Anatonio Plaza.

 

No nada más sucede esto con el alcohol; lo mismo es con otros objetos ya sean éstos más graves o menos. Cuando son menos, como por ejemplo: digamos, el deporte; parece no ser tan grave pero no deja de ser perjudicial ya que lo importante es que, la persona da más importancia a su objeto que a otras cosas que debieran tener más importancia para él como por ejemplo: su familia o su trabajo o su profesión incluso su salud ya que el deporte tomado con exceso, es nocivo para la salud, no se diga, cuando para "rendir más" ingiere sustancias que pueden dar o no el resultado de rendimiento deseado pero lo que si dan de seguro, es un menoscabo en el funcionamiento del organismo con daños colaterales en órganos internos. Claro que en este caso; me refiero a aquél en el que el deporte se haga vicio o sea que la persona lo ejerza sólo por adicción sin ningún provecho ni para él ni para sus allegados. Pudieran ser muy raros estos casos (de considerar el deporte como vicio) pero se dan los casos y en ocasiones, dada la índole del objeto, tienden a tener más recursos de “justificación” las personas porque la mayoría de las veces su efecto no desemboca en la tragedia tangible, pero hay casos en los que por el deporte, una persona deja su carrera profesional o la desatiende, o bien, se mueren inesperadamente de un infarto "inexplicable" y mientras la persona deje lo que para él debe ser realmente mejor por lo que no lo es, esto ya constituye una de las características que configuran la conducta como vicio.

Referente a lo anterior es muy discutido eso de lo que es bueno o malo para la persona ya que ella dice ser quien debe decidir lo que para ella es bueno o malo sin embargo aún en este caso debemos entender que no siempre lo que más placer nos produce es lo que más favor nos hace (ya lo dije al principio).

Desde el punto de vista metafísico, el vicio es: "un fantasma", "un diablo", "un gusanito" y tantas maneras que hay para referirnos a esa fuerza que domina nuestro espíritu o nuestro ser al grado de hacernos preferir aquello que a largo plazo nos causa un daño seguro, cuando de manera actual o transitoria nos produce un placer poco duradero.

¿Qué es lo que hace que nazca, y crezca ese, yo diría: poder adverso a nuestro ser que lo domina espiritualmente? Para transportarnos a este plano de entendimientos, tenemos que aceptar que, nuestro ser es: el "yo interno" (parte espiritual) que conjunta todas nuestras capacidades mentales por las que decidimos todas nuestras actividades o conductas tanto conscientes como subconscientes y hasta inconscientes; actividades o conductas que dependen, desde el punto de vista material, no sólo de nuestro cerebro o de nuestro sistema nervioso sino que, de nuestro cuerpo total (parte material) en su integridad. En síntesis somos: espíritu más materia; mente y cuerpo en estrecha mancomunión.

Ya los expertos en la manteria habrán de dilucidar hasta donde les sea posible, cómo y de qué parte depende tal o cual actitud en lo particular y que actividades químicas o físicas se ejercen al respecto así como, qué sustancias químicas se involucran.

Los que no tenemos a nuestro alcance los recursos para una empresa tal como la sugerida en el párrafo anterior, sólo nos queda ejercer nuestra indagatoria desde la parte ya conocida o actual, de manera retrospectiva: también hasta donde nos sea posible; de antemano, debo hacer un reconocimiento al esfuerzo hecho hasta ahora por ese ejército de científicos que han aportado conocimientos como resultado de sus descubrimientos en ese sentido, ya que, de otra manera sin esos resultados estaríamos como antes teniendo que creer en muchos dioses en lugar de uno solo. Ahora sabemos que, la secreción de algunas sustancias en el interior de nuestro organismo por un sistema de glándulas, es la responsable de algunas tendencias en nuestra conducta y aunque el campo que queda por descubrir en este sentido, es exageradamente grande, no es pequeño el resultado obtenido considerando el relativamente escaso tiempo empleado hasta la fecha.

Es bueno por ejemplo, saber ahora que, en nuestro cerebro existe una parte llamada región o zona Límbica en donde se encuentra entre otras partes, el hipotálamo que es en donde se ejerce principalmete el control de todo el sistema nervioso autónomo, siendo algo así como: "el cerebro de nuestro cerebro" "la parte superinteligente de nuestra inteligencia" es algo así como el "estado mayor" de una nación si hablamos en términos militares. Allí se ejercen las actividades a nivel supramolecular con las cuales se emiten y reciben señales para interpretar estímulos y generar los impulsos (¿perfectamente?) correspondientes de manera propositiva para mantener en actividad "positiva" nuestro "ser" (cuerpo y espíritu).

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin meternos más en profundidades, bástenos saber con lo anterior que, todo estímulo en nuestro ser, es identificado en el hipotálamo, el que genera de manera directa o indirecta un impulso del que se derivan una serie de actividades (reacciones); cada una de ellas con uno o más propósitos, supuestamente en pro del "ser" al que corresponden. Dichas actividades o reacciones pueden ser dirigidas al campo de: la consciencia, la subconsciencia o de la incosciencia, dependiendo de la necesidad que "apremie". Nuesto ser es como un país en guerra, y como ya dije: el estado mayor puede recibir la información de que por determinada frontera hay una invasión de tropas; de lo cual, se deriva la orden correspondiente de enviar contigentes a esa zona para la defensa correspondiente pero, también puede tener un sistema de "detección de misiles" (cuerpos patógenos) que al ser activado por la ideentificación de uno de ellos, se manda automáticamente un impulso reactivo que produce el disparo de "antimisiles" (anticuerpos) para hacer "estallar al misil agresivo" antes de llegar a su blanco y de esta manera, destruirlo y congregar sus despojos para expulsarlos. Es tal la precisión reactiva de nuestro sistema defensivo que al detectar la intromisión de un cuerpo extraño; ya se está haciendo un análisis químico del intruso, calificando el grado de agresividad de éste, para disponer de los reacctivos correspondientes si es que éstos están disponibles y en caso contrario se inicia la elaboración de ellos, manteniendo disponible en una especie de "memoria" o "base de datos", la fórmula para casos futuros similares ("inmunidad").

Con lo anterior pudiera entenderse que hay una coordinación tan "perfecta" por la que los seres (en nuestro caso, los humanos), tendrían que ser "inexpungnables" o "incorrompibles" pero no es así porque, vemos que siempre se dan los casos de agentes agresivos dominantes que logran penetrar y agredir venciendo a las "deficientes defensas" generadas debido precisamente a las conductas excesivas o sea: los vicios, que provocan: el debilitamiento o una especie de adormecimiento de "nuestro estado mayor" y allí está el poder agresivo y "traidor" del "vicio" que como dije: de alguna manera entra y se aloja en alguna parte de nuestro ser y por medio de "artimañas" logra "convencer" al "estado mayor" de "su amistad" cuando en realidad es una especie de "espía" que empieza a tejer su red hasta que toma el "control" total del ser en que se aloja (me van a perdonar la multitud de metáforas o alegorías, pero creo que son ilustrativas).

 

 

 

 

 

 

 

 

Vamos a poner un ejemplo hipotético de lo anterior y para ello consideremos uno de los casos más antiguos en la humanidad que es el vicio del alcoholismo. El alcoholismo se inicia de hecho en el individuo, cuando el ser, ingiere la primera dosis. La persona al ingerir alcohol ocasiona que, una gran parte de éste se integre al torrente sangíneo para ser transportado a todas las células del cuerpo entre ellas a las del cerebro en las que, se generan reacciones de índole psíquica en la consciencia (alegría, euforia, adormicimineto, olvido etc.), la que de antemano califica el resultado, ya sea como bueno o como malo. Por otra parte, en otras células del cerebro que radican en la parte central, (hipotálamo según dicen los estudiosos en la materia) se desarrollan actividades de reconocimiento del agente extraño por las que queda registrado y plememte identificado. Al ser identificada una sustancia ingerida se establece una comunicación con la consciencia para corroborar si fue del "agrado" o no; si aquella sustancia (en su caso el alcohol) produjo reacciones agradables al consciente, queda registrada como tal a la vez que se generan "mecanismos bioquímicos" para producir en la consciencia una tendencia a la recurrencia; y allí está el principio porque esos "mecanismos bioquímicos" de que hablé, se hacen acumulativos y empiezan a ejercer su dominio sobre la consciencia cuya única arma defensiva consiste en lo que llamanos: "fuerza de voluntad" y que en realidad viene a ser esa forma de la virtud llamada: templanza, la cual viene a ser la primera en ser atacada causando su debilidad y a partir de aquí, el único recurso de la persona afectada consiste en fortalecer de alguna manera esa fuerza de voluntad para dominar al agente del vicio que a su vez, tiende a dominar. Hay una "guerra" interna: por una parte, el poder del vicio, ya está en el interior causando su efecto dominante sobre la "fuerza de voluntad" por lo que, parece poco probable que la misma persona pueda hacer algo por sí sola, luego, se necesita la intervención de algo externo para luchar por esa posición llamada como ya dije "fuerza de voluntad" y aquí en este punto es hacia el cual se deben emplear los efectivos, porque es con eso y sólo con eso, con lo que se puede empezar una lucha que tienda a la victoria es decir: quien llegue primero a establecer dominio absoluto sobre ese "objetivo" es quien va a dominar. Así que, en el conflicto de ese proceso llamado: vicio; la posición estratégica a ocupar es eso que conocemos como: "furerza de voluntad" o templanza.

Claro que como ya dije, lo difícil es que la persona afectada, por ese dominio que ejerce el ajente activo sobre la "fuerza de voluntad", tiende a expulsar o alejar de su entorno todo intento de combate sobre ese poder que lo domina y por eso, muchas veces por no decir que casi todas se hace necesario que se llegue a extremos tales que de alguna manera el afectado como se dice: llegue a "tocar fondo", para que se empiece a comprender las verdades que antes no podía oír de las personas que lo aconsejaban las que para entonces pueden ya no existir.

Hay casos aunque muy pocos en los que la persona "sujeto del vicio" abre un pequeño "resquicio" por donde puedan entrar las "fuerzas defensoras" y en estos casos es posible ganarle la batalla al vicio siempre y cuando se persista en mantener el dominio sobre ese objetivo que ya dije que es, "la fuerza de voluntad".

El ser humano con todo y sus grandes "ventajas" sobre las demás especies, adolece de esa debilidad en la mayoría de los casos. Ahora me voy a incluir en el texto: tenemos la capacidad de calificar los agentes externos que nos afectan como buenos o como malos dependiendo de que así nos lo parezcan por producirnos sensaciones agradables o desagradables llamadas: placeres o dolores en cada respectivo caso. Lo que a veces nos hace falta es eso que nos faculta para calificar los resultados a largo plazo y más que eso; de manera integral es decir: si yo tengo en el interior: valores positivos y valores negativos, al hacer un recuento integral del contenido debo tener una resultante con un determinado valor dominante ya sea positivo o negativo según sea la cuantía de las sumatorias individuales. A esa facultad a la que me refiero, para calificar le llamamos "criterio"

Nuesta vida es una especie de contenedor al que le vamos agregando en su transcurso, de manera consciente: cosas que, por supuesto, calificamos de buenas, nunca le agregamos nada que califiquemos de malo; como cuando estamos recolectando frutas, sólo recogemos aquellas que nos parecen sanas y de apariencia agradable, nunca echamos al cesto alguna fruta que muestre inicios de podredumbre. Pero tratándose de nuestra vida, muchas veces nuestro criterio comete errores es decir: le agregamos a nuestra vida, cosas que nos parecen buenas cuando en realidad sólo tienen de buenas: su apariencia y las primeras respuestas sensitivas de nuestro cuerpo; no agregamos algunas cosas, que calificamos de malas por la inmediata respuesta sensitiva de nuestro cuerpo siendo que en realidad esas cosas pueden ser determinantes de otros resultados positivos más duraderos.

Por lo anterior, vemos que, la clave está en, no calificar las cosas tan a la ligera y hacer siempre los análisis correspondientes para determinar si una cosa es buena o mala no por los efectos sensibles inmediatos o a corto plazo sino por las consecuencias que se se puedan derivar de manera trascendente.

Debemos ser esquivos aún ante las apariencias agradables que bien pudieran ser señuelos. Dicen que, el pez por su boca muere; y claro que sabemos el significado directo: un pez sólo ve el cebo y no tiene capacidad de interpretar, que dentro de ese cebo está el anzuelo que lo va a enganchar para ser pescado.

Andando de paso por unas calles de zona céntrica en la ciudad, vi un conjunto de personas que rodeaban a otra con una especie de cabrilla o tripie, donde hacía el juego de esconder una bolita dentro de una de tres tapas. Viendo yo desde el ángulo visual en que me encontraba, la tapa en que quedó la bolita, supe de inmedito en cuál estaba pero sólo observaba; otra persona apuesta $200.00 con un billete a una de las tapas en donde no estaba; y obviamente perdió su billete y se lo entregó al sujeto que manejaba las tapas. Sorprendentemente para mí, esta última pesona me pregunta sobre si yo podría atinar a la tapa que contenía la bolita y como yo había visto en cuál estaba se lo dije esperando que por algún truco ya no estubiera allí pero allí estaba todavía. La mayor sorpresa para mí fue que, por haber atinado, el sujeto quiso hacerme entrega del billete diciéndome que por haber atinado, yo era el ganador; de antemano, yo me negué a tomar el billete y dos personas de las que allí estaban una de ellas la que había supuestamente perdido me preguntaron por que no lo tomaba si yo lo había ganado y sólo me limité a contestarles para dicir algo, que no había yo hecho ningún mérito para obtener ese premio y me retiré.

Relato lo anterior para referirlo a aquello de que, debemos ser esquivos aún ante las aparentes agradabilidades. Con toda seguridad ya estaba planteado todo aquello para obtener finalmente un provecho de mi parte y aunque conozco el truco de cómo escamotear la bolita de la tapa que aparentemente la tiene, no tuve ni la más remota idea del plan en cuestión de las presonas contra mí, pero como la lógica me decía que dicho plan existía, tomé el primer recurso: la retirada.

Nuestro criterio tiene como puntos de referencia: el placer y el dolor; y está claro que siempre debemos decidirnos por el primero y eliminar el segundo pero sólo después de hacer los análisis integrales como dije anteriormente es decir: no debemos calificar de bueno o de malo, algo, sólo por el efecto inmediato que percibamos sino por las derivaciones consecuentes de su manejo en nuestra vida, considerando el futuro de ella con respecto a la permanencia de dicho efecto. Si en el análisis integral vemos que, de manera trascendente una cosa nos aporta más placer que dolor, sólo entonces debemos calificar aquella cosa, como favorable hacia el bien y siempre con las reservas del caso que nos hagan mantener esa tendencia propositiva es decir: determinada cosa que nos ha estado aportando resultados favorables; puede ser que, a partir de un momento dado, debido a cambios circunstaciales, deje de dar el rendimiento que haya estado dando o bien que, se reviertan sus resultados. No hay nada que podamos decir que es absolutamente bueno o malo; depende de nosotros el poder sacar de las cosas las partes que verdaderamente nos favorezcan si las tienen y desechar todo aquello que nos representen dificultades o inconveniencias.

Así pues, el origen de los vicios reside en la equivocación que cometemos al dejarnos engañar por aquellos factores que aceptamos como buenos, dado el placer actual que nos producen, sin detenernos a calcular las consecuencias que se deriven como por ejemplo: la tendencia a hacer abuso de esos factores. Yo digo que, toda fuente de placer puede ser la madre del vicio correspondiente. El placer que causa el oír música independientemente de la "calidad" de ésta, puede transformarse en vicio por el abuso que hagamos de esa conducta y si bien éste es un "vicio pequeño" no deja de ser vicio, cuando nos aporta resultados nocivos que bien pudieran ser de índole neuropatógena es decir que nos produzca trastornos en nuestro sistema nervioso que muchas veces ni siquiera sabemos a qué o a quién atribuírselos. Estos que se pudieran llamar: vicios pequeños, también nos ponen en un trayecto que apunta hacia la muerte, sólo que la mayoría de las veces, su longitud (tiempo) es de tal tamaño, que nos llega la muerte por otras causas.

Pero ¿qué se puede hacer en contra de esa nocividad? En realidad la mayor parte depende del sujeto en cuestión; pero mucho pueden hacer las personas que conviven con él, insistiendo hasta de manera excesiva para hacerle ver su error. Debido a que es un padecimiento de índole psíquica, es recomendable el tratamiento correspondiente de esa misma índole tanto de él como de los que conviven con él. Para algunas adicciones como la del alcoholismo y la drogadicción, ya existen sustancias que coadyuvan en la disminución del "deseo" u "obsesión"; por los demás, sólo queda el recurso psicológico que contiene: la información de las consecuencias que se deriven a corto y largo plazo para disuadir al sujeto de esa conducta.

Hay vicios que no dan la apariencia de serlo por el objeto en cuestión que lo hacen disfrazarse a veces hasta de virtud pero yo digo que, cualquier objeto que parezca virtuoso, no lo será en lo absoluto si en la conducta que lo ejerce no se establecen los límites adecuados; y sobran ejemplos al grado de que si alguien me dice que tal o cual objeto es bueno o virtuoso, de antemano puedo establecer una determinada conducta que lo haga malo o vicioso.

Como dije antes, ¿quién va a decir que no es buena la caridad, el estudio, el deporte, la investigación y en fin, tantos otros objetos igualmente "loables".

Empecemos por ejemplo, por la caridad, ¿en qué consiste la caridad? Pues nada más y nada menos que, en ayudar al necesitado pero aún en el caso en que se dé por hecho que aquella persona a la que ayudamos tenga realmente una necesidad, y que la ayuda que le demos sea realmente la que le va a disminuir o anular dicha necesidad es decir no voy a cuestionar aquello de que a lo mejor con la ayuda le podamos fomentar algo que lo perjudique, muchas veces decimos por ejemplo: que no es bueno excedernos en la ayuda con los demás porque lo único que hacemos es crear un sentido de irresponsabilidad propia que hace a la persona cada vez no buscar por ella misma la solución a sus problemas pero como dije, no voy a referirme a esa consecuencia ya que en el último de los casos esa consecuencia afecta a la otra persona que no es a la que me refiero como tendiente a una conducta viciosa, así que volvamos al punto inicial en el que el sujeto ejerce la conducta de ayudar al necesitado; puede darse el caso en que el sujeto tenga los medios para hacerlo sin menoscabar su patrimonio básico para su normal subsistencia. Esa persona llega a sentir una gran satisfacción al ver que aquello que para el no causó una grave carencia, para la otra persona sí causó un gran alivio y esa gran satisfacción no es otra cosa que una forma de placer, y más si se consecuenta con los correspondientes agradecimientos que no dejan de ser una caricia a nuestra vanidad la cual, es inherente a todo ser humano, pero todo esto es completamente loable y plausible y del todo justa de disfrutar pero, como ya dije: toda fuente de placer bien puede ser la madre de un vicio. El recuerdo en su memoria de aquel placer de antemano invita al sujeto a repetir el acto en otra circusntancia, bien con otra persona o con la misma y sin sentirlo, aquello empieza a ser un hábito el cual, empieza a establecer su dominio en el organismo al grado que, el sujeto recurre a su patrimonio base es decir: empieza a ser más el sacrificio del sujeto que ejerce la caridad que el beneficio de la persona que la recibe, de hecho, estos casos son demasiado raros pero suceden y cuando suceden nadie califica de vicio esa actitud por la razón de que a la vista de todos los demás, aquello es algo hasta virtuoso, pero al sujeto a veces, aunque no lo note sí le está perjudicando con algo que hasta se llega a llamar heroísmo, que para los que resultan favorecidos es algo muy bueno pero para el sujeto en cuestión, no lo es en lo absoluto a la vista de quienes lo aprecian verdaderamente porque a veces hasta el mismo sujeto queda envuelto en esa nube de halagos que llega a su fin sin darse cuenta.

Decía también Antonio Plaza:

"Del placer haz poco uso si ilusión quieres tener; que abusando del placer, no hay placer en el abuso".

Y tenía mucha razón porque cuando se abusa del placer, ya estamos permitiendo el dominio del vicio en nuestro ser, por lo que ya no hay placer en el abuso.

Si el lector de estas líneas considera y acepta estar en algún tipo de conducta que pueda tender a un vicio, y ha llegado haste este párrafo, está en muy buenos términos para iniciar el camino correctivo.

Se deben inaginar situaciones alusivas en las que por ejemplo: un padre ve que a su hijo, un ser depravado lo seduce con halagos, dulces, regalos y toda clase se artificios de atracción; y que por tal situación, el hijo prefiera al ser aquel sobre su propio padre y aún más, sobre todas las cosas. ¿Qué debe hacer ese padre en consecuencia? La contestación correcta es demasiado difícil de obtener, en todo caso se sugiere que, de manera forzada evite el padre aquella relación ya sea enviando al hijo a algún lugar lejano donde no tenga más contacto con el ser aquel depravado o bien, encarar al ser tal y entablar una disputa para obligarlo a desistir de su propósito o bien matando en caso extremo a ese ser. Son muchas las sugerencias todas las cuales sin probabilidades de un resultado realmente positivo.

Un caso similar es el del vicio, éste, haciendo el papel de aquel ser depravado, envuelve a la persona; y para un padre, una madre, un familiar o un amigo; es demasiado difícil intervenir de manera positiva para desprender de su ser querido aquella "envoltura" máxime cuando el mismo ser querido afectado, se opone a que se la quiten. Habrá que buscar el "resquicio" por donde se pueda iniciar la tarea de separar esa "envoltura" pero ese "resquicio" debe ser uno tal que, conduzca hasta lo más profundo del espíritu para empezar desde allí, la tarea de recomposición espiritual; ese "resqucio" en ocasiones se presenta de manera expotánea en los casos en los que se dice que el sujeto ha "tocado fondo" a partir de lo cual, si no se sucumbe, se inicia la recomposición "automática" pero esta solución sería demasiado temeraria toda vez que en ese "toque de fondo" va el riesgo de ya no regresar. Lo que seria menos riesgoso consiste en simular falsos "toques de fondo" sin el riesgo fatal de los verdaderos "toques de fondo" empresas que no debieran ser ejercidas sin la asesoría profesional correspondiente, pero en fin, el propósito de este ensayo no es el de sugerir métodos para la corrección del problema sino más bien tratar de identificarlo y dar a conocer mi entender sobre el tema.

última actualización.

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